La Capa de Ozono: Un Escudo Natural

Mucho se comenta hoy en día del cambio climático, del cual vemos sus catastróficas consecuencias, pero hoy hablaremos de otro tema ambiental de importancia global: el agujero de la capa de ozono. Luego de protocolos, reglamentos, y medidas a nivel mundial los científicos hallan pruebas de que el agujero de la capa de ozono, finalmente, se está reduciendo.

En este post hablaremos del problema, de las soluciones, de los resultados y de las nuevas amenazas.

¿Qué es la capa de ozono?

Es una capa protectora natural ubicada en la estratosfera, que actúa como escudo para proteger a la tierra de la radiación ultravioleta perjudicial proveniente del Sol (UV-B). Esta capa esta conformada básicamente por Ozono que es una molécula compuesta por 3 átomos de Oxígeno (O3).

Un paraguas con agujeros

En 1974 se publicaba por primera vez las amenazas a la capa de ozono debido a los clorofluorocarbonos CFC, que se empezaron a utilizar en los refrigerantes, solventes, en las congeladores, sistemas de aire acondicionado, aerosoles y espumas sintéticas.

Gracias a la investigación de Mario Molina y Sherwood Rowland (por el cual recibieron el premio Premio Nobel de química en 1995) se dio a conocer que estas sustancias son muy estables en la troposfera pero en la estratosfera se degradan liberando átomos de cloro y bromo que son los que destruyen el ozono estratosférico.

En 1985, luego de tantas reacciones en contra de estas declaraciones por parte de la industria química, se comprueba que existe un agujero en la capa de ozono, debido a determinados compuestos llamadas “sustancias agotadoras de la capa de ozono (SAO)”, los más comunes:  los CFC (clorofluorocarbonos), los salones y el bromuro de metilo.Se confirmaba así, la capacidad finita de esta capa para absorber átomos de cloro.

Los CFC llegan fácilmente hasta la capa de ozono y rompen sus moléculas de O3. Un átomo de cloro puede destruir cerca de 100.000 moléculas de ozono. El átomo de bromo es aún más destructivo que el cloro (unas 10 o 100 veces más).

Consecuencias de la destrucción de la capa de ozono

Como ya sabemos, menos ozono significa menos protección contra los rayos ultravioleta (UV). Ahora bien, ¿cuales son los efectos de los rayos ultravioleta (UV) en la tierra?

En el ser humano: aumenta las probabilidades de tener cáncer en la piel, formación de cataratas, y daños genéticos en el sistema inmune.

En las plantas: alteran sus procesos fisiológicos y de desarrollo e indirectamente modifican su forma, la distribución de los nutrientes y las etapas de crecimiento lo cual es perjudicial para su supervivencia.

En el mar: causa la muerte del fitoplacton que es el alimento básico de muchos peces. Además produce daños en peces, camarones, anfibios y otros animales marinos.

En el ambiente: altera los ciclos biogeoquímicos, como el del carbono, lo cual puede tener influencias sobre el efecto invernadero.

Medidas y resultados

Los gobiernos de muchos países se reunieron para manifestar su voluntad de encontrar una solución a este problema de todos. Así, en 1987, 29 países firmaron el Protocolo de Montreal. En ese protocolo se acordaron medidas para eliminar rápidamente los productos  con CFC.

Actualmente los investigadores del MIT (Massachusetts Institute of Technology, en Boston)  y la Universidad de Leeds, han podido demostrar científicamente la recuperación de la capa de Ozono.

En el Web de la EPA (Environmental Protection Agency), se puede encontrar una lista detallada de estas substancias, con datos de interés sobre su capacidad de reducción del ozono.

Nuevas amenazas para la capa de ozono

A pesar de las primeras huellas de curación de la capa de ozono todavía existen  otras amenazas.

Ciertos fenómenos naturales como las erupciones volcánicas también dañan la capa de ozono. Claro ejemplo: la erupción del volcán Calbuco en Chile en 2015 que afectó considerablemente la recuperación del ozono estratosférico.

Por otro lado hay productos químicos que pueden seguir dañando la capa de ozono, de los cuales se ha restringido la dosis de uso pero no se ha eliminado por completo, es el caso del diclorometano utilizado como disolvente de pinturas y para producir insecticidas. Debido a que este producto tiene vida corta no fue incluido en el protocolo, no obstante puede demorar la recuperación de la capa de ozono unos 30 años.

El otro factor es el hecho de que los gases de CFC tiene una vida de 50 a 100 años. Esto quiere decir que las moléculas de cloro que se emitieron en los 70 y 80 aún se encuentran en la atmósfera.

Aunque haya muchas cosas por hacer todavía, esta recuperación es una muestra clara de que, si todos los gobiernos trabajan en conjunto  y toman medidas serias se puede combatir cualquier problema ambiental global.

Lic. Milagros Alcántara Santillán